Las carreteras del Eje Cafetero colombiano vivieron este 30 de enero de 2026 una jornada de movilizaciones y protestas que han puesto en foco nuevamente el conflicto entre la población y el esquema de peajes que rige en la región. En varios puntos del corredor vial Autopistas del Café, los manifestantes exigieron la eliminación o reducción de tarifas, y en uno de los casos llegaron a romper las talanqueras de una caseta, lo que permitió el paso de vehículos sin el cobro usual.
Desde primeras horas de la tarde, colectivos ciudadanos y gremios locales se congregaron en peajes como Tarapacá I y II, San Bernardo del Viento y Circasia, entre otros puntos clave, para expresar su descontento con los altos costos de los peajes y la permanencia de múltiples estaciones de cobro a lo largo del Eje Cafetero.
De la protesta pacífica a los disturbios
Aunque la mayoría de las manifestaciones se mantuvo dentro de un marco de protesta pacífica, el ambiente se tornó más tenso en el peaje Tarapacá I, donde un grupo de participantes rompió las talanqueras de la caseta de cobro, liberando el paso de los vehículos sin pago. Este hecho provocó la intervención de la fuerza pública y la llegada de las autoridades para restablecer el orden y garantizar la seguridad vial en esa zona.
Los manifestantes argumentan que los peajes son una carga excesiva para los usuarios, especialmente para los habitantes y transportadores locales que utilizan estas vías con frecuencia, y exigen que el Gobierno cumpla con compromisos previos que incluyen revisar o eliminar algunos de estos puntos de cobro.
Reclamos, promesas incumplidas y tensiones regionales
Organizaciones como el colectivo “No Más Abuso de Peajes en el Eje Cafetero” han liderado las acciones de protesta, argumentando que las múltiples estaciones de cobro que operan desde la década de 1990 han encarecido la movilidad y frenado el desarrollo socioeconómico de la región. En asambleas previas, estas agrupaciones han planteado además su rechazo a futuros contratos concesionales como el de IP Conexión Centro, que según ellos extendería la presencia de peajes por varias décadas más.
Las exigencias de los manifestantes incluyen no solo la eliminación de algunos puntos de peaje, sino también una revisión de las tarifas, beneficios para residentes locales y una renegociación de las condiciones contractuales que permitan un alivio económico para quienes transitan diariamente por estas vías.
Respuesta oficial y posición del gobierno
Hasta el momento, el Gobierno Nacional no ha respondido formalmente a las exigencias, aunque autoridades regionales han insistido en la necesidad de equilibrar las demandas ciudadanas con los compromisos contractuales que garantizan financiamiento para mantenimiento y operación de la infraestructura vial del Eje Cafetero, que pertenece a la concesión de Autopistas del Café.
El gobernador del Quindío, Juan Miguel Galvis Bedoya, por ejemplo, advirtió recientemente que eliminar peajes sin un plan claro podría representar un riesgo para la sostenibilidad financiera de la región dado que dichas vías han estado bajo concesión casi 30 años y la infraestructura aún requiere inversiones pendientes.
Impacto y perspectivas
Las protestas del 30 de enero reflejan un malestar creciente por parte de comunidades y actores productivos que consideran desproporcionada la cantidad de peajes y los costos asociados. Aunque mayoría de las acciones fueron pacíficas, los incidentes de rompimiento de talanqueras evidencian cómo la frustración de los ciudadanos puede escalar rápidamente si no hay respuestas claras de las autoridades.
Mientras los líderes del movimiento prometen mantener la presión social, el Gobierno enfrenta el desafío de conciliar la viabilidad financiera de los corredores viales con las demandas de equidad y movilidad de las comunidades, en medio de un debate que seguramente continuará en los próximos meses.
