Colombia entra en una de las etapas más decisivas de su calendario político con la elección presidencial de 2026, un proceso que ya está marcando el pulso del debate público, las alianzas partidistas y la estrategia de los principales candidatos. Con las primarias de elecciones programadas para el próximo 8 de marzo, el país se prepara para un momento clave que definirá quiénes llegarán fortalecidos a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo.
A diferencia de elecciones anteriores, este proceso se caracteriza por una reconfiguración de las coaliciones políticas. Sectores de izquierda, centro y derecha han optado por mecanismos distintos para escoger a sus aspirantes. Mientras algunas coaliciones acudirán a las primarias abiertas, otras han decidido que sus candidatos avancen directamente a la primera vuelta, ya sea por acuerdos internos, encuestas o decisiones estratégicas de partido.
Las primarias del 8 de marzo serán fundamentales para las coaliciones que aún buscan consolidar liderazgos únicos. En estas consultas, los ciudadanos inscritos podrán participar activamente en la selección de los candidatos presidenciales, lo que convierte esta fecha en una especie de “antesala electoral” que medirá la capacidad de movilización, el respaldo popular y la estructura política de cada bloque.
Sin embargo, no todos los aspirantes pasarán por este filtro. Varios candidatos de alto perfil han confirmado que competirán directamente en la primera vuelta del 31 de mayo, apostando por su reconocimiento nacional, su trayectoria política o el respaldo de partidos tradicionales. Esta decisión podría fragmentar el voto y abrir un escenario más competitivo, donde ningún candidato logre una victoria clara en la primera vuelta.
Este panorama anticipa una campaña intensa y altamente polarizada, con debates centrados en temas como la economía, la seguridad, la implementación de reformas sociales, el manejo del orden público y el rumbo institucional del país. Además, el contexto social y económico, marcado por desafíos como el costo de vida, el empleo y las tensiones regionales, jugará un papel clave en la decisión de los votantes.
Para la ciudadanía, este momento representa una oportunidad crucial de informarse y participar. Las primarias permiten medir el pulso real de las bases políticas, mientras que la primera vuelta definirá si Colombia se encamina hacia una segunda vuelta o si un candidato logra consolidar una mayoría suficiente.
En las próximas semanas, se espera un aumento en los anuncios de campaña, debates públicos y movimientos estratégicos entre partidos y coaliciones. Lo que ocurra el 8 de marzo no solo definirá nombres, sino que marcará el tono de la recta final hacia el 31 de mayo, una fecha que podría redefinir el rumbo político del país para los próximos cuatro años.
Seguiremos atentos a este proceso electoral, analizando sus protagonistas, propuestas y consecuencias, porque lo que está en juego no es solo una presidencia, sino el futuro político de Colombia.
