En los últimos meses, Colombia ha sido testigo de un empeoramiento dramático de la crisis en su sistema de salud, liderado por la grave situación financiera de la Nueva EPS, la entidad promotora de salud con más afiliados en el país (más de 11,5 millones de personas). Las consecuencias de la acumulación de deudas han trascendido las cifras económicas para convertirse en un problema estructural que afecta la prestación de servicios, la operación de hospitales y la atención de pacientes en múltiples regiones.
Deuda multimillonaria que asfixia al sistema
La **Contraloría General de la República reveló que la deuda acumulada de la Nueva EPS supera los 21 billones de pesos, con pasivos que se han multiplicado en los últimos años y que reflejan fallas en la facturación, anticipos pendientes por legalizar y graves inconsistencias contables.
Según los informes oficiales, la deuda pasó de alrededor de 5,4 billones de pesos en 2022 a más de 21,3 billones en marzo de 2025, una escalada del 198 %, además de un patrimonio negativo que evidencia la fragilidad financiera de la entidad.
La acumulación de más de 22 millones de facturas sin auditar y fallas en el registro de obligaciones han generado una maraña de pasivos que comprometen la liquidez y la operación de la aseguradora, lo que a su vez impacta directamente a la red de prestadores de salud pública y privada.
Hospitales y clínicas al límite
Las deudas de la Nueva EPS han empujado a varias instituciones médicas a suspender servicios e incluso rechazar nuevos pacientes afiliados a la aseguradora. En el departamento de Caldas, por ejemplo, centros como el (Hospital Universitario de Caldas y otros hospitales regionales) han tenido que restringir procedimientos de alto costo, cirugías especializadas y atención coronaria por la falta de pagos oportunos.
De manera similar, en Antioquia, el Hospital San Juan de Dios de Santa Fe de Antioquia anunció que dejaría de prestar servicios a afiliados de la Nueva EPS, excepto en casos de urgencia vital, debido al incumplimiento de pagos que ascienden a más de $12.600 millones.
En otras zonas del país, hospitales han reportado que la deuda con la EPS supera los 679.000 millones de pesos, poniendo en riesgo la sostenibilidad de estas instituciones y limitando el acceso de miles de pacientes a tratamientos esenciales.
Impacto en los usuarios y alarmas institucionales
La Defensoría del Pueblo ha advertido que la crisis hospitalaria se agudiza en regiones clave debido a las deudas acumuladas, con efectos que ya se sienten en citas médicas retrasadas, falta de entrega de medicamentos y cierre de servicios básicos.
La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) ha señalado que la situación es “supremamente grave” y que requiere acciones coordinadas y urgentes, dado que el deterioro financiero compromete la atención de millones de personas en las principales ciudades del país.
Respuestas y medidas en marcha
Frente a la creciente crisis, la Superintendencia Nacional de Salud (Supersalud) ha confirmado medidas como la auditoría forense internacional y revisiones exhaustivas de cuentas médicas para intentar estabilizar la Nueva EPS y aclarar las inconsistencias administrativas.
Además, la entidad ha prometido giros pendientes por cerca de $40.000 millones a hospitales en Antioquia como alivio temporal a la deuda, aunque especialistas consideran que esto es apenas una “curita” frente a un problema sistémico mucho más profundo.
Un sistema al borde del colapso
La crisis de la Nueva EPS se ha convertido en uno de los principales detonantes del colapso del sistema de salud colombiano, evidenciando fallas estructurales financiadas por deudas impagas que asfixian hospitales, limitan la atención médica y generan incertidumbre entre afiliados y profesionales de salud.
Mientras la intervención estatal y los llamados al diálogo avanzan, los usuarios continúan enfrentando largos retrasos en tratamientos, dificultades para acceder a servicios especializados y una creciente preocupación por la sostenibilidad del derecho fundamental a la salud en Colombia.
